viernes, 29 de junio de 2012

Las edades de Toro Sentado


Las edades de Toro Sentado

A los treinta y dos años, bautismo de fuego. Toro Sentado defiende a los suyos ante un ataque de
tropas enemigas.
A los treinta y siete, su nación indígena lo elige jefe.
A los cuarenta y uno, Toro Sentado se sienta. En plena batalla, a orillas del río Yellowstone, camina
hacia los soldados que disparan y se sienta en el suelo.
Enciende su pipa. Zumban las balas, como avispas. Él, inmóvil, fuma.

A los cuarenta y tres, se entera de que los blancos han encontrado oro en las Black Hills, en tierras
reservadas a los indios, y han empezado la invasión.
A los cuarenta y cuatro, durante una larga danza ritual, tiene una visión: miles de soldados caen

como saltamontes desde el cielo. Esa noche, un sueño le anuncia: Tu gente derrotará al enemigo.

A los cuarenta y cinco, su gente derrota al enemigo. Los sioux y los cheyennes, unidos, propinan
tremenda paliza al general George Custer con todos sus soldados.
A los cincuenta y dos, tras unos años de exilio y cárcel, acepta leer un discurso de homenaje al tren

del Pacífico Norte, que ha culminado la construcción de sus vías. Sobre el fin del discurso, hace a un

lado los papeles y, encarando al público, dice:

—Los blancos son todos ladrones y mentirosos.
El intérprete traduce:

—Nosotros damos gracias a la Civilización.
El público aplaude.

A los cincuenta y cuatro, trabaja en el show de Buffalo Bill. En la arena del circo, Toro Sentado
representa a Toro Sentado. Hollywood todavía no es Hollywood, pero ya la tragedia se repite como
espectáculo.
A los cincuenta y cinco, un sueño le anuncia: Tu gente te matará.

A los cincuenta y nueve, su gente lo mata. Indios que visten uniforme policial traen orden de
arresto. En el tiroteo, cae.

Espejos. Una historia casi universal. Eduardo Galeano.

FotograficasOleograficas la Revista en:

Toro Sentado by David F. Barry

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