sábado, 30 de junio de 2012

Cinegrafía #5: El perdedor

1932
Hollywood
El perdedor
Buster Keaton llega a los estudios de la empresa Metro con horas de atraso, arrastrando la resaca de la borrachera de anoche, ojos de fiebre, lengua de cobre, músculos de trapo, y quién sabe cómo hace para ejecutar las piruetas de payaso que el guión ordena y cómo se las arregla para recitar los chistes idiotas que le mandan decir.
Ahora las películas son sonoras y Keaton tiene prohibido improvisar. Tampoco puede repetir filmaciones en busca del evasivo instante en que la poesía encuentra a la risa, prisionera, y la desencadena. Keaton, genio de la libertad y del silencio, está ahora obligado a seguir al pie de la letra los charlatanes guiones escritos por otros. Así los costos se reducen a la mitad aunque el talento se reduzca a la nada, según mandan las normas de producción de las fábricas de películas en la época del cine sonoro, alta industria, gran negocio: han quedado atrás, por siempre atrás, los tiempos en que Hollywood era una aventura loca.
Cada día Keaton se entiende mejor con los perros y las vacas. Cada noche destapa una botella de bourbon y suplica a su propia memoria que beba y calle.

El siglo del viento. Eduardo Galeano

Buster Keaton by Richard Avedon

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